¿Vale la pena la restauración de equipos vs. adquirir equipos nuevos?

En medio de la actual situación sanitaria que se vive a nivel mundial y que, sin lugar a dudas, impacta la cuestión económica, nace la interrogante de restaurar un equipo antes de decidir adquirir uno nuevo. Al respecto, nos llegó ésta pregunta, misma que es respondida por los expertos que escriben en enFarma. 

 


 

1. Un factor importante para considerar, en términos contables, es la depreciación, siempre que un equipo depreciado siga operando o pueda volver a operar, una rehabilitación da la oportunidad de revaluar el activo con las ventajas contables que se obtienen.

Contablemente, se pueden registrar todos los gastos (refacciones, mano de obra, servicios, etc.) que se van a usar para la rehabilitación de un equipo depreciado para que, una vez que esté listo, se pueda ingresar como equipo revaluado para darle vida útil nuevamente.

Se deben identificar estos costos por medio de las facturas que amparan esta reparación o un avalúo certificado para que, por medio de una diferencia de costo de rehabilitación vs. valor de libros, se pueda generar una cuenta de depreciación y la autoridad acepte esta acción a último valor depreciación vs. costo de la rehabilitación para activarlo en modo “precio de mercado”.

Al renovar el avalúo de mercado con componentes nuevos y todo lo relacionado, se tiene que crear una cuenta de obra en proceso para darle vida útil al activo con todos los costos y gastos para activarlo como nuevo y, de esta manera, depreciarlo.

2. En términos de operación, muchas veces los operarios están tan familiarizados con los equipos, que al traer uno nuevo puede generar curvas de aprendizaje más largas de las proyectadas con periodos que pueden afectar la rentabilidad del ejercicio.

Y a esto se deben agregar a los costos del equipo nuevo: la puesta en marcha, la capacitación y, en la curva de aprendizaje, los errores que podrían producirse causando productos fuera de especificaciones, retrasos o incluso situaciones con el nuevo equipo.

Normalmente, la adaptación de un nuevo equipo a líneas de proceso tiene su curva de ajustes, balance de línea, capacitación y aprendizaje por parte de los usuarios. Dependiendo mucho el tipo de equipo, esto puede tomar de dos hasta seis semanas.

3. ¿Restaurar un equipo nuevo es una alternativa de “menor inversión” en tiempos donde todos buscamos maximizar nuestros recursos?

¿Qué tan menor? Depende mucho de los equipos, pero en promedio podemos hablar desde un 30% en adelante. Hemos rehabilitado equipos rotativos de cocción para lata donde los valores de los equipos son superiores a los 100 mil dólares como nuevo. Estas rehabilitaciones estuvieron en el orden de los 40 mil dólares aproximadamente.

¿Qué tan rápido es un overhault frente a una compra que implica fabricación, embarque, puesta en marcha? Sin duda, puede ser un proceso más rápido, dependiendo principalmente del alcance. Nos hemos encontrado con rehabilitaciones que se logran hasta en tres semanas, pero también hay ocasiones donde podemos tomar prácticamente el mismo tiempo que la fabricación de un equipo nuevo. Entre estas dos alternativas, ¿cómo se puede producir más rápido? La ventaja, nuevamente, de un equipo rehabilitado, desde el punto de vista operativo, es el conocimiento mismo que ya se tiene en el área de producción vs. un equipo nuevo.

4. ¿Es importante considerar compañías para estos trabajos que les aseguren una extensión de garantía del equipo restaurado para, de esta forma, extienda la vida útil de los equipos y convertir esto en una ventaja operativa?

Por lo general, podemos asegurar garantías similares a los de los equipos nuevos, donde tradicionalmente es de un año. Lo cual dependerá de qué tan confiable es el proveedor para hacer esto.

Sin duda, restaurar un equipo genera muchas ventajas tanto financieras como de operación y nos permite operar con los activos que se tienen en nuestras líneas o fuera de las mismas con posibilidades de actualizar nuestros procesos sin inversiones tan fuertes como las de comprar equipos nuevos.

Agradecemos la contribución editorial y fotografía a Maquinaria Jersa