Comunicado. La migraña es una enfermedad neurológica crónica que afecta aproximadamente al 12% de la población mundial y ocupa el segundo lugar entre las causas más comunes de discapacidad en la población general. En México, más de 20 millones de personas viven con migraña, un padecimiento que va mucho más allá de un dolor de cabeza y que tiene un impacto en la salud emocional y mental de quienes la padecen, especialmente en mujeres, al ser la primera causa de discapacidad entre los 15 y 50 años, lo que refleja su impacto desproporcionado en la población femenina en etapas de alta exigencia personal, laboral y familiar.
“En el caso de la migraña es importante entender que no solo se ve influida por el estado emocional, también vivir con este padecimiento agrava los síntomas depresivos debido al dolor recurrente, la incertidumbre de nuevas crisis y la alteración del sueño, deteriorando la calidad de vida. Por ello, fechas como esta nos permiten romper estigmas, visibilizar que la migraña es una enfermedad neurológica real y abrir conversaciones sobre autocuidado, manejo del estrés y bienestar integral, más allá del mito del ‘día más triste del año’”, explicó Marisol Figueroa, especialista en Neurología y Vicepresidenta de la Asociación Mexicana para Cefaleas y Migraña (AMCEMIG).
A pesar de esta afectación, uno de los principales retos sigue siendo el diagnóstico tardío. En México, sólo 27% de las personas con migraña busca atención médica, y apenas 7% acude a servicios públicos de salud, lo que evidencia una brecha significativa en el acceso al diagnóstico. Como consecuencia, 83% de quienes no consultan a un profesional de la salud recurren a la automedicación, perpetuando el ciclo de dolor, desgaste emocional y falta de control de la enfermedad.
A nivel internacional, 34% de las personas con migraña tuvieron que consultar a cuatro o más especialistas antes de recibir un diagnóstico adecuado, y 40% esperó más de cinco años para acceder a un tratamiento tras ser diagnosticada. Esta situación cobra mayor relevancia en personas con migraña crónica, ya que las tasas de depresión, ansiedad y dolor crónico generalizado pueden duplicarse en quienes presentan esta forma del padecimiento.
Ante este escenario, los especialistas coinciden en que el diagnóstico oportuno representa un punto de inflexión. Identificar la migraña de manera temprana y contar con seguimiento neurológico adecuado no solo permite reducir la frecuencia e intensidad de las crisis, sino también disminuir la carga emocional y el riesgo de ansiedad y depresión asociados a la enfermedad.
“Actualmente, el abordaje de la migraña ha evolucionado. Los avances en terapias preventivas y en estrategias de manejo integral han demostrado que es posible modificar de manera significativa el curso del padecimiento, mejorar la funcionalidad y recuperar calidad de vida”, añadió la especialista.
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