Comunicado. El 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, fecha que refuerza la necesidad de enfrentar, con base científica y políticas públicas consistentes, una de las enfermedades infecciosas más letales del planeta. Tan sólo en 2024, la tuberculosis causó 1.23 millones de muertes y se mantuvo como la principal causa de fallecimientos provocada por un único agente infeccioso, permaneciendo entre las diez principales causas de muerte en el mundo.
Según la OMS, aproximadamente una cuarta parte de la población mundial está infectada por Mycobacterium tuberculosis. En la mayoría de los casos, se trata de una infección latente, sin manifestaciones clínicas, pero aun así existe riesgo de progresión a la forma activa de la enfermedad, que es transmisible y puede generar brotes, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad social.
La ampliación del diagnóstico temprano, incluso antes de la aparición de síntomas, se considera una estrategia central para interrumpir la cadena de transmisión. “Detectar la tuberculosis antes de la aparición de síntomas es decisivo para reducir la incidencia de la enfermedad. El diagnóstico temprano protege al individuo y tiene un impacto directo en la salud colectiva, ya que disminuye la circulación del bacilo en la comunidad”, afirmó Raphael Oliveira, gerente de Producto de QIAGEN, multinacional especializada en tecnología para diagnósticos moleculares.
La prueba tuberculínica tradicional, ampliamente utilizada, puede presentar limitaciones diagnósticas, sobre todo en individuos vacunados con BCG, lo que refuerza la demanda de métodos con mayor especificidad y precisión.
En este contexto, el QuantiFERON-TB Gold, desarrollado por QIAGEN, utiliza la tecnología de liberación de interferón gamma (IGRA) para medir la respuesta inmunológica específica a Mycobacterium tuberculosis. El examen permite identificar con mayor precisión la infección latente, incluso en personas previamente vacunadas, ofreciendo datos clínicos más sólidos para la toma de decisiones médicas y para la definición de estrategias de prevención.
“Además de su aplicación individual, soluciones diagnósticas más precisas contribuyen al fortalecimiento de las políticas públicas de salud al apoyar la búsqueda de contactos, el monitoreo de grupos de riesgo y la asignación más eficiente de recursos en programas de control de la enfermedad. Datos confiables son esenciales para guiar intervenciones y reducir la propagación de la tuberculosis a gran escala”, añadió Oliveira.
Y agregó: “En este Día Mundial de la Tuberculosis, queremos reforzar la importancia de la integración entre ciencia, innovación tecnológica y gestión estratégica en salud pública para enfrentar una enfermedad histórica que aún impone desafíos contemporáneos. Con esta combinación, es posible avanzar en el control de la tuberculosis, con un impacto directo en la reducción de casos, de muertes evitables y en la protección de las poblaciones más vulnerables”.
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