Comunicado. La caries dental es la enfermedad crónica más común en el mundo y, al mismo tiempo, una de las más prevenibles. En el marco del Día Mundial de la Salud Bucal, que se conmemora cada 20 de marzo, el Índice de Inclusión en Salud —respaldado por Haleon, presenta nuevos hallazgos que destacan el papel de la prevención bucal como un motor clave para el desarrollo económico y la reducción de desigualdades en América Latina.
De acuerdo con la tercera fase del estudio, invertir en prevención no solo mejora la calidad de vida de las personas, sino que también puede generar importantes ahorros para los sistemas de salud, además de contribuir a una mayor productividad laboral.
A nivel global, la falta de cuidado preventivo en salud bucal genera pérdidas de productividad estimadas en 34.7 mil mdd al año, un impacto que afecta de manera desproporcionada a los países en desarrollo. En América Latina, donde el acceso desigual a la salud sigue siendo un desafío estructural, el estudio identifica oportunidades significativas asociadas a la implementación de estrategias preventivas. En el caso de México, estas podrían traducirse en ahorros de hasta 9.7 mil mdd, especialmente al enfocarse en poblaciones de bajos recursos. En Brasil, el potencial alcanza los 11.3 mil millones de dólares, y en Colombia, los 3.8 mil mdd.
Entre los principales factores de riesgo se encuentran el alto consumo de azúcar y una higiene bucal deficiente. Según la OMS, la caries en la primera infancia es la enfermedad no transmisible más frecuente en niños, afectando a más de 530 millones en todo el mundo. Sin embargo, la caries no es el único reto. La sensibilidad oral, caracterizada por un dolor agudo y breve ante estímulos térmicos, táctiles o químicos, es una de las afecciones bucales más comunes y menos diagnosticadas a nivel global. De acuerdo con revisiones sistemáticas publicadas en el Journal of Dentistry, su prevalencia oscila entre el 10% y el 30% en la población adulta general, superando el 50% en pacientes clínicos. En México, se estima que uno de cada dos personas experimenta sensibilidad dental. Esta condición impacta directamente la calidad de vida, ya que muchas personas modifican su alimentación o evitan acudir al dentista, lo que refuerza la necesidad de fortalecer la educación en salud bucal.
Los hallazgos también ponen en evidencia la ineficiencia de un modelo reactivo de atención, en el que la consulta odontológica suele darse únicamente ante episodios de dolor agudo. Este enfoque puede resultar hasta un 50% más costoso que uno preventivo, además de sobrecargar los sistemas públicos de salud y profundizar las brechas sociales, ya que las poblaciones de menores ingresos son las más afectadas por sus consecuencias: dolor, pérdida de días de trabajo o estudio y deterioro en la calidad de vida.
“El Índice de Inclusión en Salud es claro: la salud bucal no es solo un tema clínico, es un pilar para el desarrollo social y la productividad. Cuando el autocuidado es limitado, toda la sociedad se ve afectada. Los resultados del estudio demuestran que invertir en prevención no solo mejora la calidad de vida, sino que también tiene un impacto económico significativo y puede orientar la formulación de políticas públicas. Como compañía, nuestro compromiso va más allá de ofrecer marcas confiables: trabajamos para ampliar el acceso a la prevención mediante la formación de profesionales y la educación en salud”, afirmó Mariana Lucena, directora de Asuntos Corporativos de Haleon para Latinoamérica.
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