Comunicado. Hablar de salud en las mujeres mexicanas implica reconocer que el corazón, las hormonas y el metabolismo forman parte de un sistema interconectado que evoluciona a lo largo de la vida. Desde la adolescencia hasta la menopausia, cada etapa trae consigo cambios fisiológicos que pueden modificar el equilibrio hormonal, la regulación de la glucosa y el metabolismo en general, los cuales, sin una atención oportuna, pueden abrir la puerta a enfermedades crónicas silenciosas como el hipotiroidismo.
En México, de acuerdo con datos del INEGI correspondientes al primer semestre de 2025, las enfermedades del corazón se mantienen entre las principales causas de muerte en mujeres mexicanas. Estas cifras no son solo números: son vidas que podrían protegerse mediante monitoreo y hábitos saludables diarios.
Para Gabriela Borrayo, cardióloga, este panorama exige replantear las prioridades en la conversación sobre salud femenina. “Durante mucho tiempo concentramos el enfoque en la salud reproductiva y afecciones como el cáncer de mama; sin embargo, hoy las enfermedades cardiometabólicas son la 1er causa de muerte en mujeres mexicanas y están teniendo un impacto determinante. La prevención cardiovascular debe formar parte esencial del autocuidado cotidiano de las mujeres en cada etapa de la vida, desde la adolescencia, hasta la adultez mayor”. Padecimientos como la diabetes, el sobrepeso/obesidad, a hipertensión y los lípidos elevados, podrían desencadenar complicaciones macrovasculares como el infarto o eventos cerebrovasculares.
Y agregó que también que en nuestro país:
- La mayor incidencia de muertes por enfermedades del corazón se presenta en el grupo de mujeres de 45 a 54 años.
- En diabetes tipo 2, los fallecimientos se concentran principalmente en mujeres mayores de 65 años.
- Una de las formas más efectivas de prevención de diabetes es la detección oportuna de prediabetes, esta etapa es reversible y si se trata, minimiza el riesgo de progresión a diabetes, como médicos, debemos buscar intencionadamente factores de riesgo oportunamente.
En esa misma línea, Marcela A. Vázquez, fundadora y directora de Mujer, Hormonia y Salud A.C., subrayó la importancia de incorporar políticas en salud que preserven el bienestar de las mujeres y las preparen para una adultez plena. “Todas atravesamos por la menopausia, hoy aproximadamente un 23.6% de la población en México está atravesando alguna etapa alrededor de la menopausia; contar con información certera y programas de atención hormonal establecidos en los sistemas de salud hacen la diferencia”.
Desde la adolescencia, factores como la resistencia a la insulina, el síndrome de ovario poliquístico o el hipotiroidismo pueden pasar desapercibidos y llegar a influir tanto en el metabolismo como en la salud reproductiva futura. De acuerdo con Gabriela Morales, endocrinóloga, muchas de estas señales suelen minimizarse. “Cuando hablamos de peso corporal en adolescentes y mujeres jóvenes, solemos reducirlo a hábitos o imagen. No obstante, en numerosos casos existen desajustes hormonales que requieren evaluación clínica y no sólo recomendaciones generales”.
El ovario poliquístico es el trastorno metabólico más frecuente en las mujeres y hoy existe una oportunidad para informar mejor sobre las opciones terapéuticas disponibles, en la era de los suplementos, éstos no necesariamente son la solución, informarse y acudir con un profesional de la salud transforma el bienestar de las mujeres.
En la etapa reproductiva, el metabolismo influye directamente en la fertilidad y el embarazo. Deborah Cassis, ginecóloga especialista en fertilidad, explicó que la decisión de postergar la maternidad no es solo cuestión de edad, sino que también implica el funcionamiento tiroideo y la armonía metabólica, aspectos clave para concebir y tener un embarazo saludable. “La tiroides debe monitorearse antes, durante y después del embarazo”, complementó Morales. Un hipotiroidismo puede presentarse durante el embarazo y si no es detectado y tratado oportunamente, podría provocar abortos espontáneos y hasta daños cognitivos en el bebé. La tiroides contribuye en el desarrollo neuronal del producto y en ausencia de reemplazo hormonal adecuado, implica un bajo desarrollo.
Asimismo, la presencia de diabetes gestacional no debe entenderse como un episodio transitorio. “La diabetes gestacional es un factor de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2 y obesidad en la madre y en el hijo, además es una causa de pérdida del producto y de complicaciones materno fetales en el embarazo. Por ello, el monitoreo de la glucosa es tan importante durante todo el embarazo”, añadió Morales.
Posteriormente, durante el climaterio y la menopausia, los cambios hormonales afectan la sensibilidad a la insulina y el riesgo de sobrepeso y obesidad incrementan en compañía de las probabilidades de desarrollar prediabetes y diabetes tipo 2. Lourdes Basurto, endocrinóloga, señala que una etapa frágil para desarrollar diabetes tipo 2 e hipotiroidismo subclínico es la adultez mayor, pues se podrían esconder signos como la fatiga, cambios en el estado de ánimo y depresión, hormigueos, calambres y cambios en la piel que se presentan en las mujeres mayores a 65 años. “Todo adulto mayor debería también monitorear la salud tiroidea y factores de riesgo de diabetes de la mano de un profesional de la salud”.
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