Comunicado. En 2025, la OMS publicó sus primeras directrices globales para el manejo de la diabetes a lo largo de la gestación, afección que presenta uno de cada seis embarazos, es decir, 21 millones de mujeres al año, a nivel global.
Esta condición puede derivar en complicaciones como preeclampsia (presión arterial y signos de daño hepático o renal), parto prematuro, cesáreas, macrosomía fetal (recién nacido con peso excesivo) y mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 a futuro. Por su parte, las infancias pueden presentar obesidad o alteraciones metabólicas durante su vida.
Frente a este panorama, especialistas de la UNAM y del Instituto Nacional de Medicina Genómica (Inmegen) desarrollaron, desde hace casi una década, una alternativa innovadora que busca cambiar la historia clínica de millones de mujeres: una prueba molecular capaz de detectar el riesgo de diabetes gestacional desde las primeras semanas de embarazo.
Este desarrollo tecnológico es impulsado por la empresa emergente (o startup) mexicana Bio-Omix, creada por jóvenes formados en la Universidad Nacional y dedicada al diseño de pruebas preventivas para identificar complicaciones antes de que aparezcan síntomas visibles. Actualmente, está en proceso de incubación en el Sistema InnovaUNAM.
Hoy, el diagnóstico tradicional de diabetes gestacional suele realizarse entre las semanas 24 y 28 del embarazo, mediante una prueba de tolerancia oral a la glucosa. “Cuando esto se establece, la mujer ya presenta insuficiencia de la función pancreática. Este daño no sucede de un momento a otro”, advirtió Felipe Vadillo Ortega, académico de la Facultad de Medicina (FacMed) de la UNAM y coinventor del desarrollo.
Esta limitación motivó a especialistas a buscar nuevas formas de identificar la enfermedad antes de que se manifieste clínicamente. La propuesta es una prueba basada en el análisis de metabolitos, es decir, moléculas que reflejan el funcionamiento del metabolismo para identificar alteraciones antes de que la glucosa en sangre revele el problema.
Alma Lillia Hernández Olvera, doctorante de la FacMed, explicó que se dieron cuenta de que usar moléculas como la glucosa sólo ayudaba a la identificación cuando el daño ya estaba hecho. El equipo logró desarrollar una herramienta capaz de detectar alteraciones metabólicas desde el primer trimestre, es decir, tres meses antes que las pruebas tradicionales. “El proyecto inició hace nueve años, cuando investigadores identificaron que la diabetes gestacional no aparece de forma repentina: se desarrolla a partir de cambios metabólicos tempranos. A fin de comprobarlo, se efectuó un estudio piloto longitudinal con 17 embarazadas, seguidas desde el inicio de la gestación hasta la prueba clínica convencional”.
La innovación que impulsa Bio-Omix consiste en una prueba metabólica que analiza biomarcadores presentes en pequeñas gotas de sangre. “El estudio del metaboloma sanguíneo de embarazadas que desarrollaron diabetes gestacional reveló alteraciones en diferentes lípidos y aminoácidos que se observan de forma característica antes de la semana 18 de gestación. Esto nos permitió seleccionar los compuestos más relevantes e integrar una herramienta, con ocho moléculas, que reconoce a las pacientes que desarrollarán esta enfermedad hasta tres meses antes que las opciones hoy disponibles”, esclareció Vadillo Ortega.
La toma es simple, indica Hernández Olvera, pues se hace una pequeña punción en el dedo, similar a una medición de glucosa, lo cual permite obtener una muestra que puede conservarse a temperatura ambiente y enviarse a un laboratorio especializado sin necesidad de cadena de frío.
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