Calor extremo compromete eficacia de vacunas por fallas en la cadena de frío

Comunicado. El cambio de estación es uno de los principales detonadores de fallas en la cadena de frío, y puede comprometer directamente la integridad y eficacia de las vacunas si no se validan las condiciones térmicas de la operación. Estas fallas no ocurren por eventos aislados, sino por variaciones en temperatura ambiente, humedad, tiempos de traslado y exposición en andenes que alteran las condiciones reales de operación y desestabilizan procesos que, en apariencia, funcionan correctamente.

El problema es que estas fallas rara vez se detectan en el momento. Sus efectos aparecen después: cuando una vacuna o medicamento biológico pierden eficacia, un lote es rechazado o una auditoría revela inconsistencias. En la práctica, el riesgo no está solo en la desviación, sino en la falta de validación de la cadena de frío.

De acuerdo con un estudio reciente del instituto IQVIA, los costos de desperdicio representan hasta 12% del costo total de las vacunas. Esto significa que una parte significativa de las pérdidas en la industria son causadas por fallas en su conservación, lo que hace crítico garantizar condiciones térmicas adecuadas en cada etapa de la cadena.

A esto se suma que una de las principales causas de estas pérdidas son las ineficiencias en la cadena de suministro, particularmente en el control y la monitorización de la temperatura de los biológicos durante el almacenamiento y el transporte, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) citados por IQVIA.

“El cambio de estación pone a prueba la cadena de frío de principio a fin. No se trata solo de adaptarse al clima, sino de validar que cada componente mantiene su desempeño bajo nuevas condiciones operativas”, explicó Carlos Humberto Infante y Loya, presidente del Consejo de Administración de Kryotec, empresa especializada en soluciones integrales para la cadena de frío.

Las cadenas logísticas suelen diseñarse con base en condiciones promedio. Sin embargo, los cambios estacionales, como las olas de calor, introducen variables que modifican ese equilibrio: picos de temperatura, contrastes térmicos entre almacenamiento y transporte, y mayor exposición a ambientes no controlados.

Estas variaciones afectan directamente la estabilidad de productos sensibles. En sectores como el farmacéutico, donde cerca de cinco mil millones de dosis de vacunas requieren cadena de frío cada año a nivel global, de acuerdo con IQVIA, la operación implica redes logísticas complejas y múltiples puntos de transferencia. A esta complejidad se suman las rigurosas normativas y los requisitos específicos de almacenamiento y manipulación de las vacunas.

Aquí es donde comienzan a aparecer fallas en cadena de frío por empaque inadecuado, selección incorrecta de soluciones térmicas o falta de ajuste a condiciones reales de operación. Muchas organizaciones continúan utilizando los mismos criterios de empaque y embalaje sin considerar que el entorno ya cambió.

 

 

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