Comunicado. La manufactura farmacéutica ha dejado de entenderse únicamente como una línea de producción. Actualmente, representa un sistema integral en el que convergen tecnología, talento especializado, gestión de riesgos, trazabilidad y controles rigurosos para asegurar que cada medicamento mantenga las condiciones de identidad, pureza, seguridad, eficacia y calidad requeridas para su uso.
En México, las Buenas Prácticas de Fabricación están reguladas por la NOM-059-SSA1-2015, la cual establece los requisitos que deben cumplir los procesos involucrados en la fabricación de medicamentos. Estos lineamientos buscan asegurar que los productos conserven las características necesarias de calidad, seguridad y eficacia antes de llegar a los pacientes.
En este contexto, la calidad ya no se limita a verificar el producto una vez concluida su fabricación. Se construye desde la selección y recepción de las materias primas, el diseño y la validación de los procesos, la capacitación de los colaboradores y el mantenimiento de las instalaciones, hasta el acondicionamiento, almacenamiento, documentación y distribución de cada medicamento.
Para Medix, empresa farmacéutica 100% mexicana que en 2026 conmemora 70 años de trayectoria, esta transformación ha implicado evolucionar constantemente sus procesos y fortalecer una cultura organizacional basada en el aprendizaje, la innovación y la mejora continua.
“La calidad de un medicamento no se define únicamente al final de la línea de producción, sino que se construye a lo largo de cada etapa, desde la investigación y el desarrollo hasta la manufactura, la evaluación regulatoria y la distribución. La transparencia y la trazabilidad de estos procesos son esenciales para demostrar su seguridad y calidad, así como para generar confianza entre pacientes”, señaló Adrián Chimal, director técnico Corporativo de Medix.
Antes de llegar a las manos de un paciente, un medicamento atraviesa un amplio recorrido que incluye investigación, desarrollo, pruebas de calidad, manufactura, almacenamiento y distribución. La coordinación entre estas etapas permite mantener la consistencia de los procesos, documentar cada decisión y comprobar que el producto cumple con los requisitos establecidos para su uso.
Para Medix, la incorporación de nuevas metodologías de trabajo, herramientas tecnológicas y una gestión basada en datos ha permitido fortalecer la trazabilidad, mejorar la toma de decisiones y preparar a sus 544 colaboradores para responder a un entorno científico y regulatorio en constante transformación.
“Después de 70 años, evolucionar sigue siendo una responsabilidad permanente. En Medix buscamos que la innovación, la mejora continua y el desarrollo de nuestro talento se traduzcan en procesos más sólidos y en soluciones que generen valor para los pacientes”, afirmó Chimal.
Como resultado de estas acciones, la compañía cuenta con un Certificado de Cumplimiento Ambiental emitido por la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México. Durante ese mismo periodo, 80% de los residuos generados por Medix fue destinado a procesos de aprovechamiento, entre ellos reciclaje, compostaje, reúso y otras alternativas que permiten reducir la cantidad de materiales enviados a disposición final.
De esta manera, la mejora continua trasciende la eficiencia productiva y se convierte en una visión integral que incorpora calidad, innovación, desarrollo del talento y responsabilidad ambiental. Para Medix, mantener esta evolución será esencial para fortalecer la manufactura farmacéutica nacional y continuar desarrollando soluciones que contribuyan a mejorar la calidad de vida de las personas.
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