Comunicado. Especialistas hacen un llamado a cambiar la forma en que entendemos el envejecimiento. Si bien es común asociar el cuidado de los huesos y músculos con la vejez, la evidencia demuestra que la prevención comienza mucho antes.
Con base en datos de la Encuesta Nacional sobre Salud y Envejecimiento en México (ENASEM) 2024, en el país habitan 32 millones de personas de 50 años y más, lo que refleja la importancia de impulsar acciones que favorezcan un envejecimiento saludable y permitan conservar la autonomía y la calidad de vida conforme avanza la edad.
"La fortaleza física y la independencia no se construyen cuando aparecen las primeras molestias, sino a partir de los hábitos que mantenemos durante la adultez. Una alimentación equilibrada, actividad física constante y una adecuada ingesta de nutrientes como la vitamina D son parte de las estrategias que ayudan a cuidar la salud musculoesquelética a largo plazo", explicó Carmen Ruiz, especialista en Nutrición Clínica.
La prevención cobra especial relevancia en las mujeres. De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), una de cada tres mujeres mayores de 50 años desarrolla osteoporosis, una enfermedad silenciosa que incrementa el riesgo de fracturas y cuya aparición está influenciada por factores como la disminución de estrógenos durante la menopausia.
Aunque el envejecimiento es un proceso natural, existen factores modificables que pueden contribuir a preservar la salud ósea y muscular. Mantener un peso saludable, realizar ejercicios de fuerza y equilibrio, seguir una alimentación rica en calcio, proteínas y vitamina D, así como evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, son acciones que ayudan a fortalecer el cuerpo para seguir disfrutando de una vida activa y construir, día con día, nuestra mejor versión.
"La prevención debe entenderse como una inversión en la calidad de vida del futuro. No se trata únicamente de vivir más años, sino de llegar a ellos con movilidad, autonomía y la capacidad de seguir realizando las actividades que disfrutamos", añadió la especialista.
En este contexto, los expertos coinciden en la importancia de que las personas consulten con profesionales de la salud para evaluar sus necesidades nutricionales y, cuando sea necesario, integrar estrategias como la suplementación con vitamina D dentro de un plan integral de fortalecimiento, acompañado de hábitos saludables y seguimiento médico.
Cada decisión cotidiana cuenta. Incorporar hábitos saludables desde etapas tempranas de la vida no solo ayuda a cuidar la salud ósea y muscular, sino que permite llegar a los años con mayor fortaleza, independencia y bienestar. Después de todo, construir nuestra mejor versión también significa prepararnos para disfrutar plenamente cada etapa de la vida.
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