Comunicado. De acuerdo con Hospitales MAC, en México, alrededor de cuatro de cada 10 personas de 60 años o más viven con hipertensión arterial, una enfermedad que puede desarrollarse sin provocar síntomas evidentes y aumentar el riesgo de complicaciones cardiovasculares, cerebrovasculares y renales.
Datos del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) señalan que la hipertensión es 5.4 veces más frecuente entre las personas de 60 años o más que entre los adultos jóvenes. A este escenario se suma un desafío adicional, ya que 40.5% de las personas que viven con hipertensión desconocen que tienen la enfermedad.
“La hipertensión puede permanecer silenciosa durante mucho tiempo. Una persona puede sentirse bien y, aun así, presentar niveles elevados de presión arterial. Por eso, especialmente después de los 60 años, medirla periódicamente debe formar parte de los controles habituales de salud y no realizarse únicamente cuando aparece algún síntoma”, explicó José de Jesús Zaragoza Galván, director médico corporativo de Servicios Hospitalarios en Hospitales MAC.
Con el paso de los años se producen cambios en los vasos sanguíneos que pueden favorecer el incremento de la presión arterial. A ello pueden sumarse factores como antecedentes familiares, sobrepeso u obesidad, sedentarismo, consumo elevado de sodio, tabaquismo y la presencia de otras enfermedades crónicas. Sin embargo, tener hipertensión no debe considerarse una consecuencia inevitable del envejecimiento. Detectarla y mantenerla bajo control puede reducir el riesgo de complicaciones y contribuir a preservar la autonomía y calidad de vida durante la edad adulta mayor.
Además del seguimiento clínico, mantener actividad física acorde con las condiciones de cada persona, cuidar la alimentación, moderar el consumo de sodio, evitar el tabaco y mantener un peso saludable son medidas que pueden contribuir al control de la presión arterial.
“La medicina preventiva durante esta etapa no busca solamente vivir más años, sino hacerlo conservando independencia y funcionalidad. Detectar y controlar enfermedades crónicas como la hipertensión antes de que provoquen complicaciones es una parte fundamental de ese objetivo”, agregó Zaragoza.
Ante síntomas como dolor intenso de cabeza, dificultad para respirar, dolor en el pecho, alteraciones de la visión, confusión o debilidad repentina, especialmente cuando se acompañan de cifras muy elevadas de presión arterial, es importante buscar atención médica inmediata.
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