Comunicado. En México se registraron más de 177 mil defunciones por enfermedades del corazón durante 2025, de acuerdo a cifras preliminares publicadas por el Inegi, lo que mantuvo a estos padecimientos como la principal causa de defunción en el país.
Detrás de esta carga existe un factor de riesgo que puede avanzar durante años sin señales visibles: el colesterol de lipoproteínas de baja densidad, conocido como colesterol LDL o colesterol “malo”.
Cuando se encuentra elevado, el colesterol LDL puede contribuir a la formación de depósitos grasos en las arterias, que se llaman placas de aterosclerosis. Con el tiempo, estas placas pueden limitar el flujo de sangre hacia órganos vitales como el corazón y el cerebro, y desencadenar un infarto al corazón y/o evento cerebrovascular. El principal desafío es que el colesterol LDL elevado generalmente no produce síntomas.
Más de la mitad de los adultos estudiados presentó colesterol LDL elevado La dimensión del problema va más allá de las personas que ya cuentan con un diagnóstico cardiovascular. Un análisis de la Ensanut Continua 2021 encontró colesterol LDL elevado en 60% de las mujeres y 51% de los hombres adultos estudiados. El estudio analizó información de 1,880 personas de 20 años o más y tuvo representatividad nacional y por tamaño de localidad.
La frecuencia fue todavía mayor entre los hombres de localidades rurales: alrededor de 70% presentó colesterol LDL elevado. Los resultados muestran que es uno de los factores de riesgo cardiometabólico más frecuentes en el país, aunque puede pasar inadvertido cuando no se realiza una medición.
“El colesterol LDL elevado puede permanecer silencioso durante años, incluso décadas. Una persona puede sentirse bien y no presentar síntomas, pero eso no significa que su colesterol ni su riesgo cardiovascular estén bajo control. Conocer el nivel de LDL permite identificar oportunamente un factor relacionado con el riesgo de infarto y accidente cerebrovascular”, explicó Daniel Elías-Lopez, especialista en endocrinología y metabolismo de lípidos.
Solo cerca del 16% se realizó una prueba de detección de dislipidemias Aunque medir el colesterol requiere una prueba de sangre, la detección continúa siendo limitada: un análisis de la Ensanut Continua 2023 encontró que únicamente 15.7% se había realizado una prueba para detectar colesterol alto durante el año previo. Los autores señalaron que los porcentajes de detección de enfermedades crónicas no transmisibles seguían siendo bajos.
Esta brecha cobra relevancia porque el colesterol LDL elevado no puede identificarse por la apariencia física ni por cómo se siente una persona. Conocer el resultado permite conversar con un profesional de la salud sobre el riesgo cardiovascular individual y determinar cuál es la meta de LDL adecuada.
El control cardiovascular requiere mantener el LDL dentro del objetivo individual a lo largo del tiempo, con monitoreo periódico y seguimiento profesional. En personas con alto riesgo cardiovascular, permanecer por encima de la meta durante periodos prolongados no debería normalizarse. Después de un infarto o síndrome coronario agudo, el seguimiento del colesterol LDL y la reevaluación del riesgo son pasos importantes para reducir la posibilidad de nuevos eventos cardiovasculares. La evidencia genética, epidemiológica y clínica ha establecido una relación causal entre el colesterol LDL y la enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Además, el efecto está relacionado tanto con la magnitud como con la duración de la exposición al LDL.
Hoy también publicamos las siguientes notas y más...
Sandoz y mAbxience ampliarán acceso a medicamentos biosimilares
AstraZeneca invierte más de 100 mdd para promover la equidad en la salud juvenil en más de 60 países
